{"id":1466,"date":"2022-03-31T21:33:24","date_gmt":"2022-04-01T01:33:24","guid":{"rendered":"https:\/\/fapi.org.py\/derechoalfuturo\/?p=1466"},"modified":"2022-06-15T00:51:44","modified_gmt":"2022-06-15T04:51:44","slug":"sobrevivir-entre-el-polvo-y-la-soja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fapi.org.py\/derechoalfuturo\/2022\/03\/31\/sobrevivir-entre-el-polvo-y-la-soja\/","title":{"rendered":"Sobrevivir entre el polvo y la soja"},"content":{"rendered":"<p>Do\u00f1a Antolina Gonz\u00e1lez, a la que de cari\u00f1o llaman \u201c\u00d1a Tola\u201d, es una reconocida lideresa ind\u00edgena, miembro de la comisi\u00f3n directiva de la Federaci\u00f3n por la Autodeterminaci\u00f3n de los Pueblos Ind\u00edgenas (FAPI). Su testimonio de vida no cabr\u00eda en un reportaje, pero a\u00fan as\u00ed ella no escatima en palabras para relatar un resumen del objetivo de la asociaci\u00f3n a la que pertenece, contar retazos de su lucha e insistir en su principal preocupaci\u00f3n: la conservaci\u00f3n de los bosques nativos.<\/p>\n<p>\u201cOre la ore problema en la Asociaci\u00f3n Tekoa Yma Jehe\u2019a Pave rodefendese la ore ka\u2019aguy, ore rakate\u2019\u1ef9 pe ambientere. Ha p\u00e9a la Asociaci\u00f3n Teko Yma Jehe\u2019a Pave objetivo. Pero ndaikua\u00e1i mba\u2019\u00e9icha rup\u00edpa umi sojero imbarete, porque la sojero imbarete rupi oitypait\u00e9ma la ka\u2019aguy. Solamente la Asociaci\u00f3n Teko Yma Jehe\u2019a Pave roime nueve asociados ha p\u00e9antema la ika\u2019aguya. El resto, soja memete\u201d, comienza contando en su idioma guaran\u00ed, con el que cada palabra parece transmitir hechos y sentimientos: \u201cLa lucha de la Asociaci\u00f3n Tekoa Yma Jehe\u2019a Pave es por la defensa de nuestros bosques. Somos celosos de nuestro ambiente. Ese es el objetivo de la Asociaci\u00f3n Tekoa Yma Jehe\u2019a Pave. Lo que no s\u00e9 es c\u00f3mo esos sojeros tienen tanto poder, porque el sojero, por el poder que tiene, ya deforest\u00f3 todos los bosques. Solamente en las nueve comunidades miembros de la Asociaci\u00f3n Tekoa Yma Jehe\u2019a Pave tenemos bosques. El resto ya es todo soja\u201d, es la traducci\u00f3n de lo que se\u00f1ala \u00d1a Tola, que habl\u00f3 para este reportaje durante su estad\u00eda en Asunci\u00f3n, donde estuvo a fines de noviembre de 2020 participando de talleres para comunicadores ind\u00edgenas organizado por FAPI.<\/p>\n<p>Describe c\u00f3mo las fumigaciones de sojales inundan su comunidad, matando los pocos animales que intentan criar, as\u00ed como a los peces de los arroyos. Pero no es lo \u00fanico que mata. Las nacientes de agua que antes ten\u00edan, hoy ya no existen, porque las plantaciones de soja avanzaron sobre los bosques y arrasaron con todo lo que hab\u00eda a su paso. Es por eso que solo donde viven las comunidades ind\u00edgenas siguen habiendo bosques nativos, pero rodeados del verde de la soja, que desde hace unas tres d\u00e9cadas comenz\u00f3 a ser el principal problema de las comunidades y sobre el que las denuncias de ind\u00edgenas no surten efectos.<\/p>\n<p>\u201cLa sojero o\u00f1epyruhague ojapoma 28 a\u00f1os. Pero oreko p\u00e9a la hasyv\u00e9a oreve, por lo menos ore rodefendese la ka\u2019aguy, ore yvumi, orerakate\u2019\u1ef9a. Roho rojapo denuncia, ndaip\u00f3riko mba\u2019\u00e9ve. Roho Fiscal\u00edape romombe\u2019\u00fa roikua\u00e1va, rohech\u00e1va, ro\u00f1and\u00fava. Ndaha&#8217;e jero romoinguea Fiscal\u00edape. Ndaip\u00f3ri mba\u2019\u00e9ve porque ha\u2019\u00e9voingo por lo menos o\u00f1oentende umi sojerondi, umi rollerondi. Sojero ha rollero pete\u0129cha ombyai ore ka\u2019aguy\u201d, apunta la lideresa (Desde hace 28 a\u00f1os hay presencia de sojeros en la zona. Eso es lo que m\u00e1s nos duele. Por lo menos queremos defender nuestros bosques, nuestras nacientes por las que tanto celamos. Hacemos las denuncias, pero no pasa nada. Nos vamos a la Fiscal\u00eda a contar lo que sabemos, lo que escuchamos, lo que sentimos. No vamos con rumores a la Fiscal\u00eda. No hay respuestas porque parecer\u00eda que ellos se entienden con los sojeros, con los rolleros. El sojero y el rollero destruyen de la misma forma nuestros bosques).<\/p>\n<p>Y esa defensa de los bosques no es solo de palabras. Mujer menuda pero valiente, \u00d1a Tola hasta apeligra su integridad f\u00edsica al defender el h\u00e1bitat donde vive, un regalo que no lo hace solo para los suyos, sino para toda la sociedad paraguaya. Ella incluso lleg\u00f3 a ser golpeada en un conflicto por una mensura judicial en otra comunidad ind\u00edgena. Relata c\u00f3mo le rompieron la cabeza en una ocasi\u00f3n, le robaron sus pertenencias y le causaron un gran perjuicio econ\u00f3mico. \u201cHa up\u00e9a rogueraha Fiscal\u00edape, ndojepen\u00e1i lo mismonte avei. Ojehecha, ojekuaa mba\u2019\u00e9pa ojejap\u00f3va. P\u00e9a ojap\u00f3ma ocho a\u00f1os. Pero siempre o\u0129 ore gente up\u00e9pe\u201d, agrega (Todo eso llevamos a la Fiscal\u00eda, igual no nos hicieron caso. Se vio, se sabe todo lo que ocurri\u00f3. Ese episodio fue hace 8 a\u00f1os. Igual tenemos gente all\u00e1), en el \u201cTekoha Guasu\u201d, como llaman a la Reserva San Rafael.<\/p>\n<p>Escuchar la historia de \u00d1a Tola nos permite imaginar una situaci\u00f3n, pero solamente visitando su comunidad Ypeti se puede dimensionar lo que ella cuenta. Ypeti se encuentra en el distrito Aba\u2019i, a 80 Km de San Juan Nepomuceno, y en este caso, tiene t\u00edtulo de propiedad sobre sus 1.526 hect\u00e1reas, donde viven 160 familias.<\/p>\n<p>C\u00e9sar Centuri\u00f3n, hijo de \u00d1a Tola y comunicador de la Comunidad Ypeti de Caazap\u00e1, nos acompa\u00f1a en un viaje de acercamiento a su realidad. Desde San Juan a Ypeti, dos horas de viaje en camioneta, suelo mojado por recientes lluvias, bastan para entender parte de esta historia. La soja est\u00e1 a ambos lados del camino, inundando todo el paisaje, sin ning\u00fan tipo de barrera de protecci\u00f3n para el transe\u00fante, como exige la ley 3.742\/09 \u201cDe control de productos fitosanitarios de uso agr\u00edcola\u201d en su cap\u00edtulo XV, art\u00edculo 71, inciso \u201cc\u201d (habla de contar con barreras vivas de protecci\u00f3n de un ancho m\u00ednimo de cinco metros y altura m\u00ednima de dos metros, o bien, los cultivos deber\u00e1n estar a al menos 50 metros de distancia del camino para la aplicaci\u00f3n de plaguicidas).<\/p>\n<p>Cada tanto se cruza con nosotros una camioneta. No hay vivienda. Pr\u00e1cticamente no hay \u00e1rboles. Solo soja. En una parte del trayecto, pasamos frente a una comunidad campesina, despu\u00e9s todo es igual, solo sojales.<\/p>\n<p>Llegamos por fin a Ypeti y donde se inicia la comunidad ind\u00edgena, comienza a verse de nuevo el bosque. No hay barrera de protecci\u00f3n que divida la propiedad privada de los ind\u00edgenas de las tierras privadas de la empresa agr\u00edcola, con lo que se verifica que ah\u00ed tampoco se cumple el inciso \u201ca\u201d del art\u00edculo 71, cap\u00edtulo XV, de la citada ley 3.742\/09. Una fumigaci\u00f3n en la zona, claramente entrar\u00eda a las precarias viviendas.<\/p>\n<p>C\u00e9sar habla en castellano, adem\u00e1s de su guaran\u00ed nativo. Relata c\u00f3mo se vive en d\u00edas de fumigaci\u00f3n. Dolor de cabeza es lo m\u00ednimo que les provoca, ya que la poblaci\u00f3n adolece de enfermedades respiratorias a causa de esto y las llaman \u201cresfr\u00edo\u201d, una palabra con la que simplifican las afecciones pulmonares y reacciones al\u00e9rgicas. Cuenta tambi\u00e9n que temen la contaminaci\u00f3n del arroyo Ypeti, pero el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) no se ha ido a verificar la condici\u00f3n del cauce, a pesar de las denuncias. Tampoco el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), \u00f3rgano de aplicaci\u00f3n de la ley 3.742\/09, ha tomado intervenci\u00f3n de las transgresiones por parte de firmas sojeras.<\/p>\n<p>No muy lejos de Ypeti aunque en otro departamento, la comunidad \u201cArasa Poty\u201d sufre situaciones id\u00e9nticas.<\/p>\n<p>Marcelino Ferreira, comunicador de la Asociaci\u00f3n de Comunidades Ind\u00edgenas de Itap\u00faa (ACIDI), vive en la comunidad \u201cArasa Poty\u201d en el distrito Carlos Antonio L\u00f3pez con 30 familias, donde \u00e9l es el l\u00edder. Este distrito se encuentra a 188 kil\u00f3metros de Encarnaci\u00f3n, la capital del departamento de Itap\u00faa.<\/p>\n<p>Don Marcelino cuenta que en el pasado, los ind\u00edgenas viv\u00edan tranquilos. Ellos ten\u00edan todo lo que necesitaban, agua, comida, tierras, bosques. Hoy, la realidad es distinta.<\/p>\n<p>\u201cDel bosque sac\u00e1bamos la comida, la medicina tradicional, remedio de cualquier tipo, era\u00a0 nuestro supermercado. Antes viv\u00edamos felices\u201d, describe el comunicador. Lo acompa\u00f1a Rodrigo Vera, tambi\u00e9n comunicador de la ACIDI y miembro de la comunidad \u201cParaiso\u201d, distrito de Pirap\u00f3; va asintiendo mientras don Marcelito relata, como confirmando que eso mismo tambi\u00e9n sucede en su comunidad.<\/p>\n<p>Relata que hace 15 a\u00f1os comenzaron a migrar las familias ind\u00edgenas de su zona. Describe el \u00e9xodo hacia las ciudades, forzado por el avance de la soja. \u201cLos extranjeros vienen y echan montes para plantar soja. La sequ\u00eda e incendios complican a\u00fan m\u00e1s. Y no sabemos si los incendios son provocados, pero las propiedades de los alrededores se fueron quemando hasta hoy\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Explica que para subsistir, en su comunidad Arasa Poty se dedican a la agricultura de autoconsumo, como mandioca, ma\u00edz, poroto, batata. Pero la sequ\u00eda del a\u00f1o 2020 fue muy agresiva y muchos perdieron sus cultivos. Incluso hay quienes no tuvieron m\u00e1s opci\u00f3n que trabajar para los brasile\u00f1os ante \u201cla seca\u201d, como llaman al fen\u00f3meno clim\u00e1tico, y la necesidad de acceder a alimentos.<\/p>\n<p>En esta comunidad no tienen el problema de la invasi\u00f3n por parte de sus vecinos, pero hay otras comunidades ind\u00edgenas que s\u00ed lo tienen, donde los sojeros ingresan a las tierras, sobre todo las que no poseen t\u00edtulo de propiedad, revela don Marcelino. En su caso, tienen el documento sobre la propiedad de 230 Ha.<\/p>\n<p>La ACIDI aglutina 24 comunidades Mbya Guaran\u00ed, que viven realidades similares. Y en esa comparaci\u00f3n del pasado versus el presente, tambi\u00e9n comunicadores de la Asociaci\u00f3n de Comunidades Ind\u00edgenas Ava Guaran\u00ed de Alto Canindey\u00fa (AAGAC) -que aglutina a las comunidades Arroyo Mokoi, Tatukue, Y&#8217;apo 3, Y&#8217;apo 1, Colonia Cerro Candia y San Juan-, aportan sus testimonios y coinciden en que con el paso del tiempo, todo su h\u00e1bitat y la vida como la conoc\u00edan, los perdieron. Ismael L\u00f3pez y don Sindulfo Acosta viven en la comunidad \u201cArroyo Mok\u00f3i\u201d del distrito Ybyrarovan\u00e1 de Canindey\u00fa, donde habitan 43 familias en una propiedad de 1.986 hect\u00e1reas, con t\u00edtulo de propiedad. Este distrito dista 86 kil\u00f3metros de la capital departamental que es Salto del Guair\u00e1.<\/p>\n<p>Se dedican a la agricultura de autoconsumo pero antes, en los a\u00f1os 70, la realidad era diferente. \u201cAntes ten\u00edamos todo lo que necesit\u00e1bamos del bosque. La comida, remedios. Todo lo obten\u00edamos naturalmente. El bosque era grande y no hac\u00eda falta dividir la comunidad. Est\u00e1bamos en un grupo grande. Despu\u00e9s se vendieron los bosques, dividieron las tierras y vinieron los perjuicios; la comida natural se termin\u00f3 (caza, pesca, recolecci\u00f3n) y tuvimos que comenzar a comprar la comida\u201d, relata, describiendo c\u00f3mo se vieron obligados a buscar su alimento de otra forma con la p\u00e9rdida de sus territorios ancentrales.<\/p>\n<p>La soja hoy est\u00e1 completamente alrededor de su comunidad, refiere. Califica de \u201cveneno\u201d que les perjudica. La producci\u00f3n mecanizada se desarrolla alrededor de sus tierras, contamina tierra y los dos arroyos que se encuentran dentro de la propiedad. Afecta a los recursos naturales en general.<\/p>\n<p>Las fumigaciones perjudican las plantaciones y producen dolencias f\u00edsicas, como reacciones al\u00e9rgicas, tos y estornudo constante. Este testimonio es com\u00fan entre las comunidades. Aunque no sea natural, penosamente se volvi\u00f3 parte de su realidad \u201cnormal\u201d. A algunos ind\u00edgenas que consumen el agua del arroyo les da otros tipos de afecciones, inclusive, seg\u00fan los testimonios.<\/p>\n<p>\u201cNo podemos atajar la contaminaci\u00f3n porque algunos demasiado cultivan el lugar, pero el perjuicio existe. Muchos de nuestros cultivos no crecen porque el veneno de la fumigaci\u00f3n (de la soja) los secan\u201d, ejemplifica.<\/p>\n<p>A\u00f1ade que presentaron denuncias pero nadie los escucha, ni\u00a0 el Ministerio del Ambiente ni el Instituto Nacional del Ind\u00edgena (INDI). \u00bfHabr\u00e1 en Paraguay alg\u00fan sector tan discriminado y desatendido por parte de los organismos competentes, como ocurre con las comunidades ind\u00edgenas?, es la pregunta que nos hacemos. Al verse desamparados, algunos ind\u00edgenas est\u00e1n trabajando para los brasile\u00f1os para hacer ciertos mantenimientos en las fincas, porque en general all\u00ed se trabaja con tractores, cuenta don Sildulfo. \u201cAlgunos que tienen licencia de chofer conducen veh\u00edculos all\u00ed para poder mantenerse. Pero solo son algunos pocos\u201d, acota.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o de pandemia, no es el coronavirus lo que perjudic\u00f3 a las comunidades ind\u00edgenas, sino principalmente la sequ\u00eda y los incendios, que se sumaron a las secuelas y perjuicios de las plantaciones y fumigaciones de sojales. Ram\u00f3n L\u00f3pez, l\u00edder de la Comunidad Arroyo Mok\u00f3i, y padre de Ismael L\u00f3pez, lleg\u00f3 a presentar una denuncia fiscal en 2014 por tala ilegal por parte de obreros de una empresa dentro de la comunidad ind\u00edgena. Pasaron seis a\u00f1os de eso y no tuvo ninguna repercusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las plantaciones de soja se volvieron una amenaza para la naturaleza. Lo dijo una autoridad de la Iglesia Cat\u00f3lica a fines de noviembre de 2020, en la homil\u00eda del segundo d\u00eda del novenario de la Festividad de Caacup\u00e9. \u201cEs un pecado que una planta tan nutritiva y valiosa como es y era la soja, se haya transformado en un peligro para la tierra, el agua, el aire, animales y hasta el mismo ser humano\u201d, dijo el religioso, y de esto se hicieron eco varios medios de comunicaci\u00f3n de alcance nacional.<\/p>\n<p>Es lo mismo que vienen denunciando los ind\u00edgenas, sin ser o\u00eddos, mientras protegen sus bosques, defendi\u00e9ndolos incluso con sus vidas, porque la Justicia y el Estado paraguayo no est\u00e1n para defenderlos. En esto coinciden todos los testimonios recogidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Polvo, tierra colorada y soja, un oc\u00e9ano de soja. As\u00ed es el paisaje que observa \u00d1a Tola, desde San Juan Nepomuceno hasta su comunidad Ypeti de Caazap\u00e1. 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