{"id":1425,"date":"2022-03-31T16:29:46","date_gmt":"2022-03-31T20:29:46","guid":{"rendered":"https:\/\/fapi.org.py\/derechoalfuturo\/?p=1425"},"modified":"2022-06-14T23:44:18","modified_gmt":"2022-06-15T03:44:18","slug":"los-guardianes-de-las-tierras-mas-virgenes-del-gran-chaco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fapi.org.py\/derechoalfuturo\/2022\/03\/31\/los-guardianes-de-las-tierras-mas-virgenes-del-gran-chaco\/","title":{"rendered":"Los Guardianes de las tierras m\u00e1s v\u00edrgenes del Gran Chaco"},"content":{"rendered":"<p>Cazadores furtivos, narcotraficantes, misioneros cristianos y una de las tasas de deforestaci\u00f3n m\u00e1s altas del mundo amenazan el aislamiento voluntario del pueblo ayoreo totobiegosode. Los ayoreo que han sido expulsados del bosque deben superar el shock de adaptarse a la sociedad industrializada y, adem\u00e1s, plantar cara a la deforestaci\u00f3n que nunca se detiene.<\/p>\n<p>Basta usar Google Maps para observar c\u00f3mo el territorio ancestral ayoreo, que antes ocupaba 30 millones de hect\u00e1reas de bosques v\u00edrgenes entre Bolivia y Paraguay, est\u00e1 siendo arrasado y sustituido por actividades productivas. Unas 250.000 hect\u00e1reas de bosques, como el quebracho blanco y otras especies centenarias chaque\u00f1as, est\u00e1n siendo taladas cada a\u00f1o para producir el carb\u00f3n que se env\u00eda a las barbacoas europeas y estadounidenses, <a href=\"http:\/\/guyra.org.py\/informe-deforestacion-2017\/\">seg\u00fan estudios de la ONG Guyra Paraguay.<\/a><\/p>\n<p>\u201cNo queremos m\u00e1s contactos, nos sirve esto, nuestro h\u00e1bitat sigue existiendo, no queremos ser parte del desmonte ni de la ganader\u00eda. No queremos ser peones en las estancias y vivir en campos de concentraci\u00f3n\u201d, dice Tag\u00fcide Picanerai, uno de los portavoces de los ayoreo totobiegosode, el \u00fanico que vive en Asunci\u00f3n, la capital paraguaya, donde estudia en la universidad para ser maestro.<\/p>\n<p>Tag\u00fcide habla ayoreo, guaran\u00ed y espa\u00f1ol (los dos \u00faltimos, idiomas oficiales de Paraguay) y es el principal enlace entre los clanes totobiegosode, uno de los siete subgrupos ayoreo, pueblo formado por 8.000 personas y transfronterizo entre Bolivia y Paraguay. Sus padres viv\u00edan en el bosque hasta que fueron obligados a salir en 1986 a tiros, literalmente. \u00c9l naci\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s en Campo Loro, un centro de refugiados donde los misioneros confinaron a distintas etnias del Chaco que fueron desterradas desde 1970, en plena dictadura militar de Alfredo Stroessner, la m\u00e1s larga de Am\u00e9rica del Sur (1954-1989).<\/p>\n<p>Es de noche en Chaid\u00ed, la aldea de caba\u00f1as de madera de palo santo y suelo de tierra que en idioma ayoreo significa\u00a0<em>asiento<\/em>. All\u00ed viven unas 200 personas totobiegosode que fueron expulsadas a la fuerza de su vida n\u00f3mada en los bosques v\u00edrgenes del Gran Chaco. Contactos violentos de madereros, traficantes y militares han afectado a todos los pobladores originarios del Chaco desde la colonizaci\u00f3n europea, pero una parte de los ayoreo totobieogosode han logrado resistir y mantener hasta hoy su forma de vida.<\/p>\n<p>Chaid\u00ed significa tambi\u00e9n \u00abrefugio\u00bb en su idioma materno, porque es donde se ha ido quedando en los \u00faltimos 20 a\u00f1os la mayor\u00eda de los que fueron expulsados del bosque por misioneros y militares. Esta comunidad vive en lo que los antrop\u00f3logos llaman \u00absituaci\u00f3n de contacto inicial con la sociedad envolvente\u00bb, que somos nosotros: los periodistas, los ganaderos, los madereros, los misioneros, los capitalinos, el Estado, las organizaciones no gubernamentales (ONG), las sectas, las inmobiliarias, los inversores extranjeros\u2026<\/p>\n<p>Chaid\u00ed est\u00e1 lejos en el tiempo y en el espacio. Tras unos 500 kil\u00f3metros de viaje desde la capital, pasando tambi\u00e9n humedales que visitan loros, cuervos, jaguares, osos hormigueros, armadillos y serpientes, al llegar a la ciudad de Filadelfia, la urbe m\u00e1s grande del Chaco, la regi\u00f3n menos poblada de Paraguay, a\u00fan faltan dos horas de todoterreno por casi un centenar de kil\u00f3metros de caminos enlodados.<\/p>\n<p>Junto a su padre y al resto de hombres adultos de la comunidad, Tag\u00fcide patrulla armado con una escopeta y un GPS (sistema de posicionamiento global) las tierras comunales tituladas a nombre de su pueblo tras m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de lucha judicial. A petici\u00f3n de los ayoreo totobiegosode,<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/08\/09\/planeta_futuro\/1470743734_013976.html\">\u00a0la organizaci\u00f3n no gubernamental GAT<\/a>\u00a0en 1993 inici\u00f3 los tr\u00e1mites jur\u00eddico-administrativos ante el Estado paraguayo para la restituci\u00f3n de 550.000 hect\u00e1reas de monte virgen ubicado en el departamento Alto Paraguay. Es solo una parte de su territorio tradicional, estimado en unos 2,8 millones de hect\u00e1reas en Paraguay. Fue reconocida en el a\u00f1o 2001 como Patrimonio Natural y Cultural (tangible e intangible) Ayoreo Totobiegosode por el Gobierno paraguayo, pero hasta ahora solo han sido tituladas unas 140.000 hect\u00e1reas y son pr\u00e1cticamente los \u00faltimos remanentes v\u00edrgenes del Chaco que quedan en el pa\u00eds. Recorren el territorio rebosante de aire caliente y tierra seca para documentar las invasiones y expulsar a los madereros y a los estancieros de ganado que abusan de su poder, quit\u00e1ndoles bosques con sus m\u00e1quinas y tierras con sus cercados.<\/p>\n<p>Cada vez hay menos bosque. M\u00e1s y m\u00e1s \u00e1rboles cayendo cada d\u00eda que no se ven ni se oyen en las capitales del mundo pero que son como terremotos para las personas que viven en el bosque y con el bosque. As\u00ed como para la flora y fauna del Gran Chaco y de toda Am\u00e9rica. Cada vez hay menos bosque. Cada vez, hay menos.<\/p>\n<p>En uno de sus patrullajes en junio de 2020, el grupo de guardianes ambientales ayoreo totobiegosode descubri\u00f3 tractores y buld\u00f3ceres amarillos parecidos a los que se usan para derribar edificios. En menos de 48 horas, esas m\u00e1quinas estruendosas destruyeron 800 hect\u00e1reas de bosque. Una superficie inmensa ha quedado ahora cubierta de ramas rotas, tierra revuelta y ra\u00edces del rev\u00e9s; de troncos centenarios rotos y arrancados. Ni p\u00e1jaros quedan. Los ayoreo tomaron fotos e hicieron la denuncia a la Fiscal\u00eda. Hasta agosto estaban esperando que alguien del Ministerio P\u00fablico apareciera a constatar los hechos y perseguir a los culpables.<\/p>\n<p>La zona destruida es un corredor por donde transitan (o transitaban) habitualmente los<em>\u00a0jonoine urasade<\/em>, el subgrupo de ayoreo totobiegosode, familiares directos de Tag\u00fcide, su padre Porai y otros grupos ayoreo como los garaygosode y guidaigosode. Los<em>\u00a0jonoine urasade<\/em>\u00a0son, que se sepa hasta ahora, el \u00fanico grupo humano que vive en aislamiento voluntario en toda Am\u00e9rica fuera de la Cuenca Amaz\u00f3nica. En el coraz\u00f3n del Gran Chaco, viviendo en grupos de unas cincuenta personas, cazando y recolectando, ejerciendo su derecho a la autodeterminaci\u00f3n y manteniendo su sistema de vida n\u00f3mada dentro del bosque, reconocido por el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y por la propia Constituci\u00f3n paraguaya.<\/p>\n<p><strong>Un caso \u00fanico en Am\u00e9rica<\/strong><\/p>\n<p>Solo quedan 120 pueblos aislados en todo el continente americano, la mayor\u00eda en la frontera de Brasil con Venezuela, Colombia, Per\u00fa y Bolivia. Saben lo que hay fuera: guardias armados de estancias ganaderas, narcotraficantes y contrabandistas de madera, misioneros religiosos y fiscales corruptos. Y no les gusta. Especialistas en conservaci\u00f3n ambiental concuerdan con los ayoreo: su supervivencia depende de que se detenga la deforestaci\u00f3n en la zona y se garanticen sus t\u00edtulos de tierra.<\/p>\n<p>Los ayoreo son uno de los diecinueve pueblos ind\u00edgenas de Paraguay y, como ha ocurrido con los dem\u00e1s, se han convertido en forzados guardianes contra la deforestaci\u00f3n. En su caso, del segundo bosque m\u00e1s grande de Am\u00e9rica del Sur, el Gran Chaco, compartido entre Argentina (60%), Paraguay (23%), Bolivia (13%) y Brasil (4%).<\/p>\n<p>Este ecosistema inmensamente valioso es uno de los lugares del planeta donde m\u00e1s r\u00e1pido avanza la deforestaci\u00f3n. Paraguay fue el pa\u00eds m\u00e1s deforestado de Am\u00e9rica del Sur desde 1990 hasta 2015, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO). Ahora sigue en segunda posici\u00f3n,<a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.py\/pais\/2020\/06\/15\/paraguay-es-el-segundo-pais-mas-deforestador-de-sudamerica\/\">\u00a0seg\u00fan el sistema satelital Global Forest Watch (GFW)<\/a>. Desde 2010, la organizaci\u00f3n Guyra Paraguay efect\u00faa un<a href=\"http:\/\/guyra.org.py\/informe-deforestacion\/\">\u00a0monitoreo<\/a>\u00a0en todas las tierras del Gran Chaco Americano (Argentina, Paraguay y Bolivia) que han sufrido un cambio de uso. Hasta junio de 2018 sumaban 2.925.030 hect\u00e1reas.En junio de 2020, la p\u00e9rdida de superficie boscosa alcanz\u00f3 las 33.959 hect\u00e1reas, lo cual equivale a casi dos veces el tama\u00f1o de la ciudad de Buenos Aires y m\u00e1s de<a href=\"https:\/\/es.mongabay.com\/2018\/12\/paraguay-deforestacion-chaco\/\">\u00a0tres veces el de Asunci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<p>El c\u00e1lculo de la ONG Guyra Paraguay es que unas 250.000 hect\u00e1reas de bosques son destruidas cada a\u00f1o en la zona Occidental. Unas 1.400 hect\u00e1reas por d\u00eda, unos siete \u00e1rboles por segundo son talados aqu\u00ed, donde grandes latifundistas como el expresidente paraguayo Horacio Cartes, o empresas inmobiliarias espa\u00f1olas como el Grupo San Jos\u00e9, o brasile\u00f1as como Yaguaret\u00e9 Pora, compran las tierras ancestrales ind\u00edgenas que a\u00fan no han sido tituladas a su favor y consiguen licencias ambientales para derribar los bosques sin consulta previa, ni reparaci\u00f3n prevista a las comunidades nativas que lo reclaman.<\/p>\n<p>Hasta mediados del siglo XX, los ayoreo habitaban un territorio del norte del Chaco cuya extensi\u00f3n superaba las 30 millones de hect\u00e1reas (300.000 Km\u00b2) en lo que ahora son dos pa\u00edses diferentes: Paraguay y Bolivia. Ocupaban pr\u00e1cticamente todo el espacio al interior del Chaco Boreal delimitado por los r\u00edos Paraguay, Pilcomayo, Parapet\u00ed y R\u00edo Grande.<\/p>\n<p>Hasta el inicio de los contactos forzados por la sociedad envolvente, alrededor de 1945 en Bolivia y un poco antes de 1960 en Paraguay, tanto la extensi\u00f3n del territorio como el n\u00famero de integrantes, unas cinco mil personas, se mantuvieron invariables.<\/p>\n<p>\u00abComo recolectores y cazadores, los ayoreo no intentan dominar o transformar la naturaleza ni el mundo. Ellos dependen totalmente de lo que la naturaleza les ofrece. En consecuencia, el ayoreo no destruye ni cambia su medio ambiente, porque su supervivencia s\u00f3lo es posible si el estado de la naturaleza no es alterado\u00bb, as\u00ed lo explican los estudios de Iniciativa Amotocodie.<\/p>\n<p>Los totobiegosode conocieron nuestra sociedad a partir de 1979, a trav\u00e9s del grupo evang\u00e9lico estadounidense \u00ab<a href=\"https:\/\/www.survival.es\/noticias\/12199\">Misi\u00f3n Nuevas Tribus<\/a>\u00bb, quienes entraron en su territorio para \u00abevangelizarlos\u00bb a la fuerza y, de paso, trasladarlos como mano de obra semiesclava a estancias ganaderas.<\/p>\n<p>Los misioneros ejercen a\u00fan influencia en su vida cotidiana, una obsesi\u00f3n de esta organizaci\u00f3n que perdura hasta hoy, pues mantiene constantes visitas a las comunidades y un puesto en la zona al que intenta atraer a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena bajo la excusa \u00abde ense\u00f1arles la palabra de dios\u00bb.<\/p>\n<p>Desde entonces, cada vez m\u00e1s totobiegosode han ido vi\u00e9ndose obligados a salir del bosque, bien en enfrentamientos violentos o bien cuando ya no ten\u00edan m\u00e1s lugar a donde ir. Como es el caso de Ingoi Etacori de 40 a\u00f1os y Carateba Picanere, de 70, que salieron de la selva en 2004 al quedar solos al borde de una carretera abierta por due\u00f1os de estancias cercanas. Etacori a\u00fan tiene las marcas en la cabeza del pelo trenzado que acostumbraba a llevar, como manda la cultura de su pueblo. Su padre y sus tres hermanos a\u00fan viven en el bosque, asegura, mientras sostiene a varios loros verdes en la mano frente a la puerta de su caseta de madera.<\/p>\n<p>Tag\u00fcide resume la situaci\u00f3n con palabras certeras:<\/p>\n<p>\u2014Sin tierra no hay futuro, no existir\u00edamos m\u00e1s, estar\u00edamos expuestos a la extinci\u00f3n. Para los aislados es a\u00fan m\u00e1s dr\u00e1stico, porque ellos no quieren salir de la selva y cuando entran las m\u00e1quinas tienen miedo.<\/p>\n<p><strong>La colonizaci\u00f3n del Chaco<\/strong><\/p>\n<p>La colonizaci\u00f3n del Chaco comenz\u00f3 tras la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), en que Brasil y Argentina invadieron y debilitaron fuertemente a un Paraguay que en esta \u00e9poca era aut\u00f3nomo e independiente, con super\u00e1vit econ\u00f3mico y el porcentaje m\u00e1s alto de alfabetizaci\u00f3n en la regi\u00f3n en aquel entonces. Adem\u00e1s de los millonarios motines de guerra y la ocupaci\u00f3n del pa\u00eds durante doce a\u00f1os, las potencias regionales obligaron a Paraguay a contraer una enorme deuda de reparaci\u00f3n de da\u00f1os imposible de sufragar por el erario p\u00fablico.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n tomada para hacer frente a esa extorsi\u00f3n b\u00e9lica fue la venta en bolsas internacionales de casi todo el territorio chaque\u00f1o. Desde entonces, latifundistas y ricas familias de Argentina, Brasil, Espa\u00f1a, Inglaterra y hasta Corea fueron comprando cantidades inmensas de tierra sin contar nunca con la opini\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>As\u00ed lo resume el abogado \u00d3scar Ayala de la<a href=\"http:\/\/codehupy.org.py\/\">\u00a0Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (Codehupy),<\/a>\u00a0quien desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas colabora con los pueblos nativos de Paraguay para que recuperen sus tierras. Seg\u00fan Ayala, el neoliberalismo no apareci\u00f3 en la d\u00e9cada de 1970 en la regi\u00f3n, sino en Paraguay en el siglo XIX.<\/p>\n<p>Ayala explica que tambi\u00e9n empresas de capital extranjero han visto a esta regi\u00f3n como un \u00e1rea donde aprovechar para talar sin freno, acaso por la escasa institucionalidad y fragilidad de protecci\u00f3n a los pueblos ind\u00edgenas, o su baja presi\u00f3n tributaria. Ocupando as\u00ed \u00e1reas de dominio de los pueblos ind\u00edgenas que se ven cada vez m\u00e1s arrinconados por este contexto.<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n paraguaya permite, una vez concedida la licencia ambiental, deforestar el 75 por ciento del bosque del terreno. Lo que en palabras de Lovera no sirve para mantener la continuidad del bosque que requieren la flora y la fauna:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n garantiza que quede unificada la masa forestal? Desde lo jur\u00eddico y lo cient\u00edfico las licencias son todas cuestionables, el Gobierno se ha especializado en vender esas licencias en vez de evaluarlas cr\u00edticamente. Y as\u00ed ha condenado a la deforestaci\u00f3n a todo el pa\u00eds. Facilitando la salinizaci\u00f3n de todos esos suelos a niveles extremos. Conformando desiertos cada vez m\u00e1s grandes en lo que antes era pleno bosque\u201d, denunci\u00f3 Ayala.<\/p>\n<p>La pandemia ha llegado a Chaid\u00ed y ya recorre, silenciosa, el inmenso Chaco, a pesar del riguroso cumplimiento del aislamiento que han practicado sus integrantes, renunciando a los \u00fanicos ingresos econ\u00f3micos que tienen, generados en dur\u00edsimos trabajos para las estancias vecinas.<\/p>\n<p>\u2014Por suerte estamos aislados de todo.<\/p>\n<p>Concluye Tag\u00fcide por tel\u00e9fono desde el Chaco y recuerda que lo que m\u00e1s les preocupa ahora no es el virus, sino el comienzo de la \u00e9poca de los incendios, en gran parte causados por la quema no controlada de pastizales, una pr\u00e1ctica usada por muchos ganaderos, a\u00fan prohibido en tiempos de sequ\u00eda. Por falta de control de las quemas, la pr\u00e1ctica sigue siendo muy com\u00fan, con un impacto desastroso al extenderse.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 estuvieran verdaderamente aislados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ayoreo totobiegosode son el \u00fanico pueblo ind\u00edgena en aislamiento voluntario en Am\u00e9rica fuera de la Amazon\u00eda. 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