Comunidades del pueblo Mbya Guaraní de Itapúa y Caazapá instalan 30 parcelas agroforestales y 14 huertas escolares

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Comunidades indígenas del pueblo Mbya Guaraní, de Itapúa y Caazapá, hicieron posible la instalación de 30 parcelas agroforestales demostrativas y  14 huertas escolares. Es así que en Itapúa se instalaron 22, en las comunidades Pindoju, Ysapy’y, Taguato Sauco, Kaatymi, Pykasu’i, Arroyo Morotï, Ko’eju, Makutinga, Y’aka Marangatu, Arasa Poty, Pykasu Ygua, Jukeri, Tapysavy, Guapo’y, Ka’aguy Poty, Ñu Jovy, Arroyo Kora, Salto Renda, Paraíso, Mbo’i Ka’e, Pastoreo y Pindo. Por su parte, en Caazapá se previeron ocho, en las comunidades Karumbey, Vy’a Renda, Viju, Tuna Arroyo Guasu, Ypeti, Kaatymi, Campito y Kokuere Guasu.

Así mismo, se realizaron huertas escolares en instituciones educativas de las comunidades Viju, Tuna, Vy’a Renda, Ypeti, Kaatymi y Karumbey, de Caazapá; y las comunidades Pastoreo, Mboi Ka’e, Kaatymi, Jukeri, Pykasu Ygua, Pindó, Tapysavy y Ko’eju, de Itapúa.

Estas acciones formaron parte del proyecto «Mejoramiento de la seguridad alimentaria de comunidades indígenas Mbya Guaraní de Itapúa y Caazapá en situación de extrema vulnerabilidad por el impacto de la pandemia y los efectos del cambio climático», implementado por la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI); la Asociación Teko Yma Jee’a Pavé, de Caazapá y la Asociación de Comunidades Indígenas de Itapúa (ACIDI), y que contó con la financiación de Manos Unidas y la cofinanciación de la Agencia de Cooperación Española (AECID).

El proyecto buscó promover el uso sustentable y la conservación de la biodiversidad en el Tekoha Guasu, desde el fortalecimiento de capacidades comunitarias y organizacionales para el desarrollo de modelos productivos agroecológicos replicables orientados a mejorar la seguridad alimentaria y la resiliencia climática. Asimismo, buscó mejorar la seguridad alimentaria de comunidades indígenas Mbya Guaraní de Itapúa y Caazapá en situación de extrema vulnerabilidad por el impacto de la pandemia y los efectos del cambio climático, a través del fortalecimiento de capacidades para el desarrollo de iniciativas productivas agroecológicas resilientes y adaptados al cambio climático.

 

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